miércoles, 19 de octubre de 2011

Simplicity.


   A veces lo preferiría así, una vida simple, sencilla. Con las emociones justas, y sin disgustos. Algo tranquilo, puede que algo aburrido, pero estable. 

   La simplicidad lo hace todo más fácil. Tal vez porque mi vida sea un poco caótica echo en falta esa calma. Poder pasar largos ratos leyendo, mirando el mar, escuchando música sin mas. Poder viajar sin fecha de vuelta y aprender a ver el vaso medio lleno. 

   Conducir sólo por ver el paisaje, aprender a disfrutar de una buena copa de vino, poder dormir todo lo que quiera y tener tiempo para sacar fotos a todo lo que se me ocurra. Con pequeñas obligaciones, pero que no me aten del todo, que me dejen mucho tiempo para mi y para los míos. Con una rutina, pero que no llegue a aburrirme. Sobre todo, dejar de ser esclava del reloj. Crecer y vivir al ritmo natural del tiempo, y no más rápido, que es lo que tiendo a hacer.

martes, 18 de octubre de 2011

Otoño.

   Este año el otoño ha empezado siendo más bien cálido (para que luego digan que eso del calentamiento global es mentira), pero empieza a notarse la verdadera naturaleza de esta estación. 

   Casi todo el mundo odia el otoño. No me extraña, empiezan las lluvias, el frío y toca sacar la ropa de abrigo. Tuve la mala suerte de nacer en otoño, por lo tanto nunca he podido celebrar mi cumpleaños al aire libre (es decir, la típica fiesta en la playa, o en el jardín). Ni siquiera recuerdo un cumpleaños sin lluvia. Con lo que yo la odio.

   Pero no es momento de ponerse tirstones, que nos queda todo un invierno por delante. Por eso me he propuesto buscar las partes buenas del otoño, y resulta que son muchas y muy convincentes:

-Sentir ese airecito fresco por las mañanas que despeja y ayuda a aclarar las ideas. Ojo, en invierno esa brisa mañanera puede llegar a ser demasiado fría (como para congerlarnos la ideas), pero en otoño es perfecta.

-La agradable sensación de acurrucarme bajo el edredón al final del día. Parece como si descansase más y mejor.

-Pasear por parques llenos de hojas de miles de colores: verdes, marrones, rojizas, naranjas, amarillas...

-Pasear por la playa vacía aprovechando las tardes frescas pero soleadas.

-El cola-cao calentito y las sopas sientan mucho mejor que en primavera o verano.

-Agarrar la taza de café con las dos manos para calentarlas. En verano no puedo ni ver un café caliente.

-No sentirme mal por no salir un sábado noche, y quedarme tan a gusto en cada viendo una maratón de series o películas acaparando todo el sofá. No siento que desperdicie la noche, con lo bien que se está en casa.

-Sentirme inspirada al ver esos atardeceres naranjas de vuelta a casa.

-No hace suficiente frío como para no tener ganas de salir a aprovechar las horas de luz. Las horas de luz todavía son las suficientes como para ser aprovechadas.

-Halloween. Me da igual que a la gente le parezca una americanada celebrarlo. A mi me encanta, y punto.

-Tener tiempo y ganas de planear los futuros viajes.

-La ciudad vacía a primera hora de la mañana. Admito que me gusta la soledad, la gente a veces me pone de los nervios.

-Los puestitos callejeros de castañas asadas y su olor que incita a comer.

-Mirar la lluvia desde la ventana y pensar "muajajaja y yo aquí, tan a gusto".


Espero que esto ayude a que queramos más al otoño, que también tiene su encanto.


domingo, 2 de octubre de 2011

Publicidad en estado puro.

Hoy voy a escribir sobre mi primera experiencia como "modelo" publicitaria.

Muchas veces ni siquiera prestamos atención a los anuncios que vemos por la tele, incluso cambiamos de canal cuando aparecen. Es comprensible, no culpo a nadie.

Pero como estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, sé de sobra que tras cada anuncio hay un trabajo excepcional. Horas de esfuerzo, desde buscar la idea, hasta hacerla realidad. Todo está medido, todo premeditado, nada debe escaparse. Todo lo que vemos en los anuncios, no está ahí porque sí, todo está colocado de tal manera por alguna razón.

Yo ya conocía la primera parte de llevar a cabo un anuncio. La parte del barinstormming, búsqueda de ideas, y de cómo ponerlas en marcha. Lo que ha sido totalmente nuevo para mí ha sido el rodaje de la pieza.

La semana pasada, me llamaron de una agencia de modelos donde estoy registrada, porque se grababa un anuncio de Volvo en Bilbao, y buscaban modelos para hacer de figurantes. El rodaje empezó a las 8.00 a.m, y terminamos a las 17.30 aproximadamente. Casi diez horas, para algo que se quedará en un minuto.

Hizo sol, y calor, mucho calor. El tiempo no ayudaba, y el vestuario menos. Íbamos todos vestidos con trajes, americanas... ropa de oficina, y de invierno, ya que es para la campaña de otoño-invierno. Era realmente insufrible, sobre todo a mediodía, cuando el sol apretaba más fuerte.

Pero si nosotros lo pasábamos mal, aún peor lo pasaban los del staff, sobre todo los cámaras. Las cámaras que se utilizan son cámaras EFP, muy grandes y pesadas. Para poder moverlas y hacer los travelling, se utilizan dollys. Los dollys son una especie de vías por las que se mueve la cámara, que también tienen pinta de pesar lo suyo. Había unas 30 personas trabajando continuamente detrás de las cámaras, controlando que todo estuviese en su lugar.

A nosotros, los figurantes, nos trataron genial. Nos traían agua y refrescos cada poco tiempo, nos ofrecían tentempiés, etc. El servicio de cátering era excelente, teníamos una peluquera y maquilladora, y lo mejor de todo, buffet libre para comer. Pero eso sí, acabamos todos cansadísimos. Las tomas se repetían una y otra vez, tuvimos que andar durante horas y subir tropecientas escaleras (en las imágenes salimos andando y subiendo escaleras). La gente de la calle se metía en medio una y otra vez, fastidiando la toma. Unos sin querer y otro para intentar chupar cámara, pero lo fastidiaban igualmente. Entre el calor y todas las horas que nos llevó terminar de grabar, puedo asegurar que esto de la publicidad no es ninguna tontería.

Total, todo esto para luego el anuncio tal vez pase desapercibido. Para que alguien cambie de canal.