martes, 7 de junio de 2011

Y los sueños... sueños son.

Un nacimiento de un nuevo espacio. Siempre es difícil saber qué decir en estos casos, pero creo que lo voy a intentar.

Este no es un blog monotemático, sino que iré contando o enseñando lo que sea que ese día me apetezca. En un principio había pensado en crear un Blog contando mis sueños, que son dignos de contar, en serio.

Pero no me parecía suficiente, por lo que ya iréis viendo pequeñas y variadas cosas que me inspiren.

Sin embargo, hoy sí que os dejo con un sueño, porque me ha chocado lo retorcida que es mi imaginación, y lo real que me resultó. En un principio me pareció tan real que podría haber sido un sueño lúcido, pero ese es otro tema (nota: hablar sobre los sueños lúcidos).

Lo soñé hace varios días, creo que aquel día cené demasiado y algo me sentó mal, o simplemente se me fue demasiado la cabeza.
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"Sábado noche. Tres amigas y yo decidimos cambiar de ambiente y salir a un pequeño bar de Bilbao. Casualidad que mi novio y sus amigos estaban allí. Al de un rato entre copas y risas, se nos acerca una chica morena, bajita, de ojos claros. Con voz temblorosa, se acerca a mi amiga Amelia.

-Perdona... ¿tú eres Amelia verdad? 
-Sí.. y tú, ¿quién eres?
-Siento acercarme así, no te conozco de nada pero necesito decirte una cosa...
-Dímelo ya que me estás asustando - Amelia se imapcienta, y todas empezamos a ponernos nerviosas.
-Ok, de primeras, lo siento, yo no sabía que tú eras la novia de Ángel. De hecho, ni siquiera sabía que Ángel tuviera novia, y hemos estado liados una temporada. Me he enterado hoy, y como él no tiene huevos a decírtelo, y yo me siento muy mal... pues aquí he venido yo a decírtelo.

Silencio.

La cara de Amelia es un poema. Justo cuando va a reaccionar, entre la gente aparece Ángel, el novio de Amelia, el culpable. En cuanto llega, se percata de la situación y agacha la cabeza. Amelia por fin reacciona, y grita, y le empuja, y llora. Nos echan a la calle, estamos montando una escena. Mi novio y sus amigos salen también, preocupados.

-Amelia, hoy ya no vas a solucionar nada, vámonos a casa, y mañana lo piensas más fríamente- le digo a mi desconsolada amiga.
-Tienes razón, vámonos.

Me despido de mi novio y le pido que me llame al llegar a casa, para reflexionar un poco sobre lo que ha pasado. Llego a mi casa destrozada, los pies me duelen por culpa de mis tacones, y solo me apetece dormir. Y me duermo con el móvil en la mano esperando una llamada que no llega.

Al día siguiente, domingo, comida familiar en casa de mi abuela. Mi novio aún no ha llamado, y empiezo a preocuparme. Lo llamo varias veces hasta conseguirlo (es muy muy raro conseguir hacer una llamada de teléfono en sueños, ya hablaré de ello).

-Hola, no me llamaste ayer, ¡estaba muy preocupada!
-Perdona, pasé por delante del bar de Marcos (un amigo), había 2x1 y me quedé un rato...
-Podías haberme avisado, se me ha pasado de todo por la cabeza.
-Bueno, es que estuve con una persona... pero no sé si debería decírtelo.

Miedo. A lo que me pueda decir, a lo que esconde. Reacciono.
-¿Cómo? Espero que no sea lo que estoy imaginando. ¿Qué persona? Dímelo ya antes de que me enfade.
-Ok, tu tío, el que está en paro.- dice tras un largo silencio.
-Mi tío ¿en paro?  ¡Deja de mentir, no tengo ningún tío en paro!- me enfado.
-Lo tienes solo que no lo sabes, nadie lo sabe, pero está en paro y sin un duro. Es Rodolfo.

Vaya, eso sí que no me lo esperaba. Pero él sigue.
-Y estaba con alguien, alguien que tú conoces.
-¿Su amante? ¿¿Quién era?? ¡Qué cabrón!
-Sí, no sé cómo te sentará pero... era Nerea.

Nerea, mi antigua amiga, con la que había compartido mucho, pero de la que ya no sabía nada. Normal que no supiera nada de ella, ¡se sentía culpable por joder una familia! ¡Mi familia! Ella, viente años, soltera y sin ninguna atadura. Él, cuarenta y cinco años, con una mujer y dos hijos, y encima en paro, pero con una amante. Y ella, que no se siente mal por romper una familia, y sabiendo que era la mía... Me dan ganas de gritar, pero me contengo. Decido hablar con mi tío para que se sincere con su mujer. Que le eche dos huevos. Sólo tengo que encontrar el momento de hablar con él.

Varias horas después, toda la familia sale de casa de mi abuela. La comida ha terminado, pero aún quedan ganas de estar todos juntos. Nos vamos a un bar cercano, a tomar algo. Me fijo en que en el parque de al lado, hay dos señoras con una gran caja de cartón. Son cachorritos. Llamo a mi novio, le encantan los perros, y tal vez él pueda hacer algo por ayudarlos.

Minutos después, mi novio y yo jugamos con los cachorros mientras hablamos un poco de todo. En ese momento, unos pelos despeinados y una cara conocida se acercan. No puedo creerlo, ¡es Nerea! Me levanto, enfadada.

-¿¿Qué haces tú aquí??
-He venido por lo del anuncio de los cachorros, quería adoptar uno...- me mira sin saber qué pasa.- Hola eh, cuánto tiempo.
-¡Cállate! ¿Y mi tío, has venido a visitarle a él también? -le grito- ¿Cómo has podido hacer algo así? Eres una guarra...
-Pero yo...

En ese momento mi tía Mónica, la mujer de Rodolfo, sale del bar y se nos acerca. Saluda a mi novio y se sienta con nosotros, dentro hacía calor. Miro con odio a Nerea, que está a dos metros de nosotros.

-Mira Nerea, te presento a mi tía Mónica, la mujer de mi tío Rodolfo, madre de mis dos primos.
Le digo dejando claro el odio en mis palabras, para que viera lo que había hecho. Mi tía le da dos besos, ingenua y simpática como siempre es ella. En ese momento salen del bar todos mis familiares, entre ellos mi tío Rodolfo. Mira a Nerea, mira a su mujer, me mira. Nerea sale corriendo a saber dónde."

Y PUM!!!!! me despierto. Y eso es todo, un culebrón en toda regla.Sobre todo muy muy real. Me ha dado hasta miedo! Por cierto, todos los nombres son falsos, aviso. En fin esta fue mi locura nocturna.

Yo ya no os aburro más. Próximamente os explicaré eso de los sueños lúcidos, pero un día que tenga algo de tiempo.

Ya he desvirgado mi blog, ya estoy contenta.


Ciaooo 

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