viernes, 11 de mayo de 2012

Redescubriendo Londres.


Mi afición por las grandes ciudades me llevó por primera vez a Londres. Desde el momento en el que conocí sus calles, supe que volvería. Y así ha sido, en varias  ocasiones además. La última vez, la semana pasada.

En realidad no sé de dónde me viene ese amor por las ciudades, ya que también me gusta la calma de los pueblos. Pero lo de las ciudades es pura fascinación, sobre todo si están cerca de la costa.

Londres está en el segundo puesto de mis ciudades favoritas, justo después de Nueva York.

Esta ha sido la primera vez que he ido "a mi bola". Es decir, sin guías, sin entradas cogidas previamente, sin planes exactos... casi sin mapa (no es broma). Todo totalmente improvisado. El único objetivo era callejear, curiosear y conocer. Sin olvidar el shopping, por supuesto.

También ha sido la primera vez que me he alojado algo lejos del centro. La casualidad me llevó a escoger en el barrio de Stratford, justo donde se celebrarán los Juegos Olímpicos 2012 (el recinto se podía visitar). Por lo tanto la zona era todo un mundo por descubrir.

Por primera vez pude perderme en sus calles, pero perderme de verdad. Y me he dado cuenta de que esta vez sí que conozco Londres de verdad. Lejos de lo turístico, el encanto de esta ciudad es aún mayor.

Callejuelas llenas de tiendas de antigüedades, mercados subterráneos en Camden, iglesias encantadoras en medio de barrios desconocidos, enormes parques y bosques a las afueras... fueron algunas de las cosas que encontré en mi camino.

Y es que, salirse de lo establecido es siempre lo mejor. Siempre es más sorprendente.

Londres es una ciudad que no se conoce en un solo viaje, sino que hay que volver. Porque nunca dejará de sorprendernos.

It was nice to see you again, London.

Nos volveremos a ver, te lo aseguro.


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