Porque ella no es así. Ella es un amor. Al llegar a casa se frota contra mis piernas, dándome la bienvenida. Es curiosa y juguetona, le encantan las visitas. Me encanta cuando se acurruca contra mi en el sofá, y cuando duerme en mis pies. Cuando está contenta se tumba boca arriba ronronea, y le gusta tomar el sol. Persigue reflejos y juega con culaquier cosita que se encuentre. Es genial cuando maúlla suavemente para que le haga un poco de caso.
La adoro.
Dedico este post a mi gata, que lleva ya muchos años conmigo, alegrándome cada vez que la veo.
Gracias. ♥
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