domingo, 18 de septiembre de 2011

Negatividad.

 Cuesta decir adiós a las cosas buenas, a las que uno se acostumbra rápido. Adiós calor, adiós sol, adiós horas muertas rascándome la barriga, adiós a tener tiempo para cualquier cosa.

Y cuesta aún más empezar de nuevo. Al principio, incluso podemos tener algún remoto deseo de empezar la rutina, para volver a ver a esas personas que no hemos visto en meses, estrenar el material de clase/trabajo, y aprovechando, comprarnos alguna prenda más invernal que nos siente bien.

Pero eso no dura más que el primer día, las primeras horas. Lo cierto es que, la rutina desgasta. Desgasta mucho. Hay personas a las que les gusta la lluvia y el frío. Pero no es mi caso. Todo lo veo gris, todo me parece frío, y es imposible no estar negativa en épocas así. No puedo evitar que las cosas malas me afecten más de la cuenta.

Ponerme enferma cada dos por tres no ayuda. Y es que he empezado el curso con mal pie. Enferma, sin ganas, enfadada por el nuevo horario.... y ahora mismo, todo se me hace grande. Más duro de lo normal. Se me junta todo y es una auténtica bomba de relojería.

Lo siento por este post tan negativo, pero el comienzo está siendo duro. Esperemos que salga un rayo de sol pronto.

martes, 6 de septiembre de 2011

Verano.

Vuelvo a dar señales de vida tras más de un mes desaparecida. La razón es que mi verano ha sido algo movidito, y sobre todo, improvisado.

Pero bueno, las cosas que no se planean son las que mejor salen, ¿no? Y así ha sido.

Tenía intención de ir a Galicia, a mi casa, todo el mes de agosto, los primeros 15 días con mi novio. Pero surgieron complicaciones, que si una entrevista, que si no hay trenes, etc. etc.

Bueno, como no queríamos perder más tiempo, decidimos irnos esos 15 días a Valencia, a casa de su tía. Por desgracia me perdí las fiestas de mi pueblo, que llevaba esperando todo el año... Pero esos 15 días fueron.... geniales.

Me he enamorado del clima cálido de Valencia, del sol, de la horchata y del fideuá (aunque ya había estado, pero en invierno, que mola menos). La tía tiene casa en un pueblo que se llama Sueca, que está muy cerca de Cullera, a donde íbamos todos los días a la playa (y de fiesta, claro está).

En definitiva, nos pasamos los 15 días al sol, en la playa, en el campo, bebiendo horchatas y granizados, visitando sitios nuevos, de compras en puestitos hippies... muy agusto, para resumir.

En cuanto a la fiesta.... me quedo con la de Bilbao, sin duda.









Todo seguido, marché para Galicia en tren, una semana más. Y allí, seguimos con la dieta de playa y más playa, juntos a mis amigos.

Y este año, por primera vez, he venido a fiestas de Bilbao, y qué decir.... INSUPERABLES. Mucha gente, conciertos, mucha fiesta, buen ambiente, y por desgracia, mucha lluvia. Repetiré, sin duda. Aunque de tanta fiesta me he pasado una semana en casa con bronquitis, pero mereció la pena, ojo.




Y bueno, esto ha sido todo. Ahora toca aprovechar estos últimos días soleados antes de empezar la universidad, que falta poco.


Ahora que ya estoy sana, centrada, y tengo una buena conexión a internet (cosa que no he tenido en todo el verano), prometo actualizar pronto.



Ciaooo!