Este año el otoño ha empezado siendo más bien cálido (para que luego digan que eso del calentamiento global es mentira), pero empieza a notarse la verdadera naturaleza de esta estación.
Casi todo el mundo odia el otoño. No me extraña, empiezan las lluvias, el frío y toca sacar la ropa de abrigo. Tuve la mala suerte de nacer en otoño, por lo tanto nunca he podido celebrar mi cumpleaños al aire libre (es decir, la típica fiesta en la playa, o en el jardín). Ni siquiera recuerdo un cumpleaños sin lluvia. Con lo que yo la odio.
Pero no es momento de ponerse tirstones, que nos queda todo un invierno por delante. Por eso me he propuesto buscar las partes buenas del otoño, y resulta que son muchas y muy convincentes:
-Sentir ese airecito fresco por las mañanas que despeja y ayuda a aclarar las ideas. Ojo, en invierno esa brisa mañanera puede llegar a ser demasiado fría (como para congerlarnos la ideas), pero en otoño es perfecta.
-La agradable sensación de acurrucarme bajo el edredón al final del día. Parece como si descansase más y mejor.
-Pasear por parques llenos de hojas de miles de colores: verdes, marrones, rojizas, naranjas, amarillas...
-Pasear por la playa vacía aprovechando las tardes frescas pero soleadas.
-El cola-cao calentito y las sopas sientan mucho mejor que en primavera o verano.
-Agarrar la taza de café con las dos manos para calentarlas. En verano no puedo ni ver un café caliente.
-No sentirme mal por no salir un sábado noche, y quedarme tan a gusto en cada viendo una maratón de series o películas acaparando todo el sofá. No siento que desperdicie la noche, con lo bien que se está en casa.
-Sentirme inspirada al ver esos atardeceres naranjas de vuelta a casa.
-No hace suficiente frío como para no tener ganas de salir a aprovechar las horas de luz. Las horas de luz todavía son las suficientes como para ser aprovechadas.
-Halloween. Me da igual que a la gente le parezca una americanada celebrarlo. A mi me encanta, y punto.
-Tener tiempo y ganas de planear los futuros viajes.
-La ciudad vacía a primera hora de la mañana. Admito que me gusta la soledad, la gente a veces me pone de los nervios.
-Los puestitos callejeros de castañas asadas y su olor que incita a comer.
-Mirar la lluvia desde la ventana y pensar "muajajaja y yo aquí, tan a gusto".
Espero que esto ayude a que queramos más al otoño, que también tiene su encanto.

Jo, yo adoro el otoño por todas esas cosas y por la ropa de abrigo. Tener frío siempre es mejor que tener calor ^^
ResponderEliminarYo prefiero el calor, pero el otoño tiene mucho encanto, y poca gente lo aprecia :)
ResponderEliminarMucha gente se deprime cuando llega el frío, a mí me da la vida :D
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