martes, 13 de diciembre de 2011

Diciembre.

Y así, sin darme cuenta apenas, llega diciembre. Con su frío, sus luces de colores y sus castañas asadas.

En el 2011 he hecho 5 viajes, he visitado 3 países y he estado en 2 continentes distintos. He conocido nuevos lugares y muchas personas. He llorado y he reído. Me he reencontrado con personas que no veía hacía años, aunque ello haya requerido recorrerme medio planeta. He visto una estrella fugaz a plena luz del día y me he bañando innumerables veces en el mar. He probado los cupcakes al fin, y he aprendido a hacer sushi.

He descubierto nuevos horizontes laborales, y me he estresado de una manera inimaginable gracias a la universidad. Me he sorprendido a mi misma en muchos aspectos, y he llevado el pelo de 3 colores distintos en los últimos meses. Yo, que nunca jamás me había teñido.

He estrechado lazos con gente que no esperaba ni siquiera llegar a conocer. He olvidado mucho, porque no sirve de nada guardar malos recuerdos, más que para aprender de ellos. Me he puesto enferma incontables veces, pero siempre me he recuperado. He odiado, más que nunca creo yo, pero me ha servido para espabilar en muchos sentidos.

He estado demasiado ocupada como para darme cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo. Pero si se acaba el mundo en el 2012, por lo menos podré sentirme satisfecha de haberlo aprovechado.

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