Llega un día en el que te sientes atascado. Entonces te paras a pensar.
Respiras profundo y te sientas en la cama, sin saber muy bien qué es lo que falla.
Tal vez no falle nada. Tu vida va bien, tienes una estabilidad y no tienes queja, pero sientes que no avanzas, que nada te lleva a ninguna parte.
Es el momento de cambiar.
No me refiero a un cambio de look, ni a renovar armario, ni cambiar de bar habitual.
Es una actitud, el atreverse. Atreverse a saltar, a decir no, a conocer gente,a experimentar, a ir a por esa meta que ni en tus mejores sueños alcanzas.
¿Y qué si no la alcanzas?
Atrévete a perseguirla. Si no lo haces nunca sabrás si realmente podías conseguirla. Y el hacerlo te puede enseñar muchas más cosas que quedarte de brazos cruzados ante la televisión, dejando pasar los días.
Qué sería de la vida sin sueños....
Atrévete.
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