Escondida bajo el edredón de mi cama, me han venido a la cabeza canciones que me traen miles de recuerdos en cada una de sus notas. Son tantas y tan distintas... pero todas llenas de significado.
MGMT- Kids
Blink 182- I miss you
The Subways- Strawberry Blonde
Marea- Duerme conmigo
Billy Idol- Dancing with myself
Pereza- Por mi tripa
McFly- Walk in the sun
Linkin Park- Me against the world
The Killers- Mr. Brightside
Plain White T's- Hey There Delillah
The Plastiscines- Bitch
La Fuga- No solo respirar
Foo Fighters- Wheels
Queen- Don't stop me now
Me inspiran.
Y aunque ya está muy visto...
¡Felices Fiestas!
Aquí comparto pedazos de mi vida. Experiencias, sentimientos, sueños, pequeños descubrimientos, moda y todo lo que me inspire. Sígueme en twitter, @Tocandolaluna
miércoles, 28 de diciembre de 2011
martes, 13 de diciembre de 2011
Diciembre.
Y así, sin darme cuenta apenas, llega diciembre. Con su frío, sus luces de colores y sus castañas asadas.
En el 2011 he hecho 5 viajes, he visitado 3 países y he estado en 2 continentes distintos. He conocido nuevos lugares y muchas personas. He llorado y he reído. Me he reencontrado con personas que no veía hacía años, aunque ello haya requerido recorrerme medio planeta. He visto una estrella fugaz a plena luz del día y me he bañando innumerables veces en el mar. He probado los cupcakes al fin, y he aprendido a hacer sushi.
He descubierto nuevos horizontes laborales, y me he estresado de una manera inimaginable gracias a la universidad. Me he sorprendido a mi misma en muchos aspectos, y he llevado el pelo de 3 colores distintos en los últimos meses. Yo, que nunca jamás me había teñido.
He estrechado lazos con gente que no esperaba ni siquiera llegar a conocer. He olvidado mucho, porque no sirve de nada guardar malos recuerdos, más que para aprender de ellos. Me he puesto enferma incontables veces, pero siempre me he recuperado. He odiado, más que nunca creo yo, pero me ha servido para espabilar en muchos sentidos.
He estado demasiado ocupada como para darme cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo. Pero si se acaba el mundo en el 2012, por lo menos podré sentirme satisfecha de haberlo aprovechado.
En el 2011 he hecho 5 viajes, he visitado 3 países y he estado en 2 continentes distintos. He conocido nuevos lugares y muchas personas. He llorado y he reído. Me he reencontrado con personas que no veía hacía años, aunque ello haya requerido recorrerme medio planeta. He visto una estrella fugaz a plena luz del día y me he bañando innumerables veces en el mar. He probado los cupcakes al fin, y he aprendido a hacer sushi.
He descubierto nuevos horizontes laborales, y me he estresado de una manera inimaginable gracias a la universidad. Me he sorprendido a mi misma en muchos aspectos, y he llevado el pelo de 3 colores distintos en los últimos meses. Yo, que nunca jamás me había teñido.
He estrechado lazos con gente que no esperaba ni siquiera llegar a conocer. He olvidado mucho, porque no sirve de nada guardar malos recuerdos, más que para aprender de ellos. Me he puesto enferma incontables veces, pero siempre me he recuperado. He odiado, más que nunca creo yo, pero me ha servido para espabilar en muchos sentidos.
He estado demasiado ocupada como para darme cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo. Pero si se acaba el mundo en el 2012, por lo menos podré sentirme satisfecha de haberlo aprovechado.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Ceguera colectiva.
Nos dejamos llevar, está claro. Como pececillos a los que no les apetece nadar y se dejan llevar por la corriente.
El peligro viene cuando nos dejamos llevar hasta puntos insospechados. Sin saber hacia dónde vamos, simplemente vamos. ¿Y si estamos llegando a algo perjudicial para nosotros mismos?
Es más cómodo así, es cierto. ¿Para qué pensar? Si otros pueden hacerlo por nosotros. Pero cuidado, al final acabaremos olvidando cómo pensar.
Es necesario abrir los ojos, y ver la realidad desde nuestro punto de vista, no desde el que nos quieren enseñar.
El peligro viene cuando nos dejamos llevar hasta puntos insospechados. Sin saber hacia dónde vamos, simplemente vamos. ¿Y si estamos llegando a algo perjudicial para nosotros mismos?
Es más cómodo así, es cierto. ¿Para qué pensar? Si otros pueden hacerlo por nosotros. Pero cuidado, al final acabaremos olvidando cómo pensar.
Es necesario abrir los ojos, y ver la realidad desde nuestro punto de vista, no desde el que nos quieren enseñar.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Simplicity.
A veces lo preferiría así, una vida simple, sencilla. Con las emociones justas, y sin disgustos. Algo tranquilo, puede que algo aburrido, pero estable.
La simplicidad lo hace todo más fácil. Tal vez porque mi vida sea un poco caótica echo en falta esa calma. Poder pasar largos ratos leyendo, mirando el mar, escuchando música sin mas. Poder viajar sin fecha de vuelta y aprender a ver el vaso medio lleno.
Conducir sólo por ver el paisaje, aprender a disfrutar de una buena copa de vino, poder dormir todo lo que quiera y tener tiempo para sacar fotos a todo lo que se me ocurra. Con pequeñas obligaciones, pero que no me aten del todo, que me dejen mucho tiempo para mi y para los míos. Con una rutina, pero que no llegue a aburrirme. Sobre todo, dejar de ser esclava del reloj. Crecer y vivir al ritmo natural del tiempo, y no más rápido, que es lo que tiendo a hacer.
martes, 18 de octubre de 2011
Otoño.
Este año el otoño ha empezado siendo más bien cálido (para que luego digan que eso del calentamiento global es mentira), pero empieza a notarse la verdadera naturaleza de esta estación.
Casi todo el mundo odia el otoño. No me extraña, empiezan las lluvias, el frío y toca sacar la ropa de abrigo. Tuve la mala suerte de nacer en otoño, por lo tanto nunca he podido celebrar mi cumpleaños al aire libre (es decir, la típica fiesta en la playa, o en el jardín). Ni siquiera recuerdo un cumpleaños sin lluvia. Con lo que yo la odio.
Pero no es momento de ponerse tirstones, que nos queda todo un invierno por delante. Por eso me he propuesto buscar las partes buenas del otoño, y resulta que son muchas y muy convincentes:
-Sentir ese airecito fresco por las mañanas que despeja y ayuda a aclarar las ideas. Ojo, en invierno esa brisa mañanera puede llegar a ser demasiado fría (como para congerlarnos la ideas), pero en otoño es perfecta.
-La agradable sensación de acurrucarme bajo el edredón al final del día. Parece como si descansase más y mejor.
-Pasear por parques llenos de hojas de miles de colores: verdes, marrones, rojizas, naranjas, amarillas...
-Pasear por la playa vacía aprovechando las tardes frescas pero soleadas.
-El cola-cao calentito y las sopas sientan mucho mejor que en primavera o verano.
-Agarrar la taza de café con las dos manos para calentarlas. En verano no puedo ni ver un café caliente.
-No sentirme mal por no salir un sábado noche, y quedarme tan a gusto en cada viendo una maratón de series o películas acaparando todo el sofá. No siento que desperdicie la noche, con lo bien que se está en casa.
-Sentirme inspirada al ver esos atardeceres naranjas de vuelta a casa.
-No hace suficiente frío como para no tener ganas de salir a aprovechar las horas de luz. Las horas de luz todavía son las suficientes como para ser aprovechadas.
-Halloween. Me da igual que a la gente le parezca una americanada celebrarlo. A mi me encanta, y punto.
-Tener tiempo y ganas de planear los futuros viajes.
-La ciudad vacía a primera hora de la mañana. Admito que me gusta la soledad, la gente a veces me pone de los nervios.
-Los puestitos callejeros de castañas asadas y su olor que incita a comer.
-Mirar la lluvia desde la ventana y pensar "muajajaja y yo aquí, tan a gusto".
Espero que esto ayude a que queramos más al otoño, que también tiene su encanto.
domingo, 2 de octubre de 2011
Publicidad en estado puro.
Hoy voy a escribir sobre mi primera experiencia como "modelo" publicitaria.
Muchas veces ni siquiera prestamos atención a los anuncios que vemos por la tele, incluso cambiamos de canal cuando aparecen. Es comprensible, no culpo a nadie.
Pero como estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, sé de sobra que tras cada anuncio hay un trabajo excepcional. Horas de esfuerzo, desde buscar la idea, hasta hacerla realidad. Todo está medido, todo premeditado, nada debe escaparse. Todo lo que vemos en los anuncios, no está ahí porque sí, todo está colocado de tal manera por alguna razón.
Yo ya conocía la primera parte de llevar a cabo un anuncio. La parte del barinstormming, búsqueda de ideas, y de cómo ponerlas en marcha. Lo que ha sido totalmente nuevo para mí ha sido el rodaje de la pieza.
La semana pasada, me llamaron de una agencia de modelos donde estoy registrada, porque se grababa un anuncio de Volvo en Bilbao, y buscaban modelos para hacer de figurantes. El rodaje empezó a las 8.00 a.m, y terminamos a las 17.30 aproximadamente. Casi diez horas, para algo que se quedará en un minuto.
Hizo sol, y calor, mucho calor. El tiempo no ayudaba, y el vestuario menos. Íbamos todos vestidos con trajes, americanas... ropa de oficina, y de invierno, ya que es para la campaña de otoño-invierno. Era realmente insufrible, sobre todo a mediodía, cuando el sol apretaba más fuerte.
Pero si nosotros lo pasábamos mal, aún peor lo pasaban los del staff, sobre todo los cámaras. Las cámaras que se utilizan son cámaras EFP, muy grandes y pesadas. Para poder moverlas y hacer los travelling, se utilizan dollys. Los dollys son una especie de vías por las que se mueve la cámara, que también tienen pinta de pesar lo suyo. Había unas 30 personas trabajando continuamente detrás de las cámaras, controlando que todo estuviese en su lugar.
A nosotros, los figurantes, nos trataron genial. Nos traían agua y refrescos cada poco tiempo, nos ofrecían tentempiés, etc. El servicio de cátering era excelente, teníamos una peluquera y maquilladora, y lo mejor de todo, buffet libre para comer. Pero eso sí, acabamos todos cansadísimos. Las tomas se repetían una y otra vez, tuvimos que andar durante horas y subir tropecientas escaleras (en las imágenes salimos andando y subiendo escaleras). La gente de la calle se metía en medio una y otra vez, fastidiando la toma. Unos sin querer y otro para intentar chupar cámara, pero lo fastidiaban igualmente. Entre el calor y todas las horas que nos llevó terminar de grabar, puedo asegurar que esto de la publicidad no es ninguna tontería.
Total, todo esto para luego el anuncio tal vez pase desapercibido. Para que alguien cambie de canal.
Muchas veces ni siquiera prestamos atención a los anuncios que vemos por la tele, incluso cambiamos de canal cuando aparecen. Es comprensible, no culpo a nadie.
Pero como estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, sé de sobra que tras cada anuncio hay un trabajo excepcional. Horas de esfuerzo, desde buscar la idea, hasta hacerla realidad. Todo está medido, todo premeditado, nada debe escaparse. Todo lo que vemos en los anuncios, no está ahí porque sí, todo está colocado de tal manera por alguna razón.
Yo ya conocía la primera parte de llevar a cabo un anuncio. La parte del barinstormming, búsqueda de ideas, y de cómo ponerlas en marcha. Lo que ha sido totalmente nuevo para mí ha sido el rodaje de la pieza.
La semana pasada, me llamaron de una agencia de modelos donde estoy registrada, porque se grababa un anuncio de Volvo en Bilbao, y buscaban modelos para hacer de figurantes. El rodaje empezó a las 8.00 a.m, y terminamos a las 17.30 aproximadamente. Casi diez horas, para algo que se quedará en un minuto.
Hizo sol, y calor, mucho calor. El tiempo no ayudaba, y el vestuario menos. Íbamos todos vestidos con trajes, americanas... ropa de oficina, y de invierno, ya que es para la campaña de otoño-invierno. Era realmente insufrible, sobre todo a mediodía, cuando el sol apretaba más fuerte.
Pero si nosotros lo pasábamos mal, aún peor lo pasaban los del staff, sobre todo los cámaras. Las cámaras que se utilizan son cámaras EFP, muy grandes y pesadas. Para poder moverlas y hacer los travelling, se utilizan dollys. Los dollys son una especie de vías por las que se mueve la cámara, que también tienen pinta de pesar lo suyo. Había unas 30 personas trabajando continuamente detrás de las cámaras, controlando que todo estuviese en su lugar.
A nosotros, los figurantes, nos trataron genial. Nos traían agua y refrescos cada poco tiempo, nos ofrecían tentempiés, etc. El servicio de cátering era excelente, teníamos una peluquera y maquilladora, y lo mejor de todo, buffet libre para comer. Pero eso sí, acabamos todos cansadísimos. Las tomas se repetían una y otra vez, tuvimos que andar durante horas y subir tropecientas escaleras (en las imágenes salimos andando y subiendo escaleras). La gente de la calle se metía en medio una y otra vez, fastidiando la toma. Unos sin querer y otro para intentar chupar cámara, pero lo fastidiaban igualmente. Entre el calor y todas las horas que nos llevó terminar de grabar, puedo asegurar que esto de la publicidad no es ninguna tontería.
Total, todo esto para luego el anuncio tal vez pase desapercibido. Para que alguien cambie de canal.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Negatividad.
Cuesta decir adiós a las cosas buenas, a las que uno se acostumbra rápido. Adiós calor, adiós sol, adiós horas muertas rascándome la barriga, adiós a tener tiempo para cualquier cosa.
Y cuesta aún más empezar de nuevo. Al principio, incluso podemos tener algún remoto deseo de empezar la rutina, para volver a ver a esas personas que no hemos visto en meses, estrenar el material de clase/trabajo, y aprovechando, comprarnos alguna prenda más invernal que nos siente bien.
Pero eso no dura más que el primer día, las primeras horas. Lo cierto es que, la rutina desgasta. Desgasta mucho. Hay personas a las que les gusta la lluvia y el frío. Pero no es mi caso. Todo lo veo gris, todo me parece frío, y es imposible no estar negativa en épocas así. No puedo evitar que las cosas malas me afecten más de la cuenta.
Ponerme enferma cada dos por tres no ayuda. Y es que he empezado el curso con mal pie. Enferma, sin ganas, enfadada por el nuevo horario.... y ahora mismo, todo se me hace grande. Más duro de lo normal. Se me junta todo y es una auténtica bomba de relojería.
Lo siento por este post tan negativo, pero el comienzo está siendo duro. Esperemos que salga un rayo de sol pronto.
Y cuesta aún más empezar de nuevo. Al principio, incluso podemos tener algún remoto deseo de empezar la rutina, para volver a ver a esas personas que no hemos visto en meses, estrenar el material de clase/trabajo, y aprovechando, comprarnos alguna prenda más invernal que nos siente bien.
Pero eso no dura más que el primer día, las primeras horas. Lo cierto es que, la rutina desgasta. Desgasta mucho. Hay personas a las que les gusta la lluvia y el frío. Pero no es mi caso. Todo lo veo gris, todo me parece frío, y es imposible no estar negativa en épocas así. No puedo evitar que las cosas malas me afecten más de la cuenta.
Ponerme enferma cada dos por tres no ayuda. Y es que he empezado el curso con mal pie. Enferma, sin ganas, enfadada por el nuevo horario.... y ahora mismo, todo se me hace grande. Más duro de lo normal. Se me junta todo y es una auténtica bomba de relojería.
Lo siento por este post tan negativo, pero el comienzo está siendo duro. Esperemos que salga un rayo de sol pronto.
martes, 6 de septiembre de 2011
Verano.
Vuelvo a dar señales de vida tras más de un mes desaparecida. La razón es que mi verano ha sido algo movidito, y sobre todo, improvisado.
Pero bueno, las cosas que no se planean son las que mejor salen, ¿no? Y así ha sido.
Tenía intención de ir a Galicia, a mi casa, todo el mes de agosto, los primeros 15 días con mi novio. Pero surgieron complicaciones, que si una entrevista, que si no hay trenes, etc. etc.
Bueno, como no queríamos perder más tiempo, decidimos irnos esos 15 días a Valencia, a casa de su tía. Por desgracia me perdí las fiestas de mi pueblo, que llevaba esperando todo el año... Pero esos 15 días fueron.... geniales.
Me he enamorado del clima cálido de Valencia, del sol, de la horchata y del fideuá (aunque ya había estado, pero en invierno, que mola menos). La tía tiene casa en un pueblo que se llama Sueca, que está muy cerca de Cullera, a donde íbamos todos los días a la playa (y de fiesta, claro está).
En definitiva, nos pasamos los 15 días al sol, en la playa, en el campo, bebiendo horchatas y granizados, visitando sitios nuevos, de compras en puestitos hippies... muy agusto, para resumir.
En cuanto a la fiesta.... me quedo con la de Bilbao, sin duda.
Todo seguido, marché para Galicia en tren, una semana más. Y allí, seguimos con la dieta de playa y más playa, juntos a mis amigos.
Y este año, por primera vez, he venido a fiestas de Bilbao, y qué decir.... INSUPERABLES. Mucha gente, conciertos, mucha fiesta, buen ambiente, y por desgracia, mucha lluvia. Repetiré, sin duda. Aunque de tanta fiesta me he pasado una semana en casa con bronquitis, pero mereció la pena, ojo.
Y bueno, esto ha sido todo. Ahora toca aprovechar estos últimos días soleados antes de empezar la universidad, que falta poco.
Ahora que ya estoy sana, centrada, y tengo una buena conexión a internet (cosa que no he tenido en todo el verano), prometo actualizar pronto.
Ciaooo!
Pero bueno, las cosas que no se planean son las que mejor salen, ¿no? Y así ha sido.
Tenía intención de ir a Galicia, a mi casa, todo el mes de agosto, los primeros 15 días con mi novio. Pero surgieron complicaciones, que si una entrevista, que si no hay trenes, etc. etc.
Bueno, como no queríamos perder más tiempo, decidimos irnos esos 15 días a Valencia, a casa de su tía. Por desgracia me perdí las fiestas de mi pueblo, que llevaba esperando todo el año... Pero esos 15 días fueron.... geniales.
Me he enamorado del clima cálido de Valencia, del sol, de la horchata y del fideuá (aunque ya había estado, pero en invierno, que mola menos). La tía tiene casa en un pueblo que se llama Sueca, que está muy cerca de Cullera, a donde íbamos todos los días a la playa (y de fiesta, claro está).
En definitiva, nos pasamos los 15 días al sol, en la playa, en el campo, bebiendo horchatas y granizados, visitando sitios nuevos, de compras en puestitos hippies... muy agusto, para resumir.
En cuanto a la fiesta.... me quedo con la de Bilbao, sin duda.
Todo seguido, marché para Galicia en tren, una semana más. Y allí, seguimos con la dieta de playa y más playa, juntos a mis amigos.
Y este año, por primera vez, he venido a fiestas de Bilbao, y qué decir.... INSUPERABLES. Mucha gente, conciertos, mucha fiesta, buen ambiente, y por desgracia, mucha lluvia. Repetiré, sin duda. Aunque de tanta fiesta me he pasado una semana en casa con bronquitis, pero mereció la pena, ojo.
Y bueno, esto ha sido todo. Ahora toca aprovechar estos últimos días soleados antes de empezar la universidad, que falta poco.
Ahora que ya estoy sana, centrada, y tengo una buena conexión a internet (cosa que no he tenido en todo el verano), prometo actualizar pronto.
Ciaooo!
martes, 19 de julio de 2011
New York, New York
En Marzo, tuve la suerte de estar 15 días en la capital del mundo. Conseguí un viaje tirado de precio, y aprovechando que mi novio tenía 15 días de vacaciones por cogerse, hicimos las maletas y nos fuimos a la aventura.
Me encantaría contaros el viaje con todo detalle, pero soy una vaga, y no me apetece escribirlo (15 días no se escriben 15 líneas). Pero a cambio, os dejo aquí una fotitos y una crónica que escribí sobre la ciudad. La escribí para la uni, para la clase de Géneros Informativos, y tuve un 9. Por lo tanto, espero que os guste tanto como a mi profesor.
Tengo unas novecientas fotos, pero aquí no voy a subirlas todas, obviamente.
Lo que NO me gustó: El frío helador y que te sacan dinero casi hasta por respirar.
Lo que SÍ me gustó: TODO (menos lo anterior).
Se dicen muchas cosas sobre Nueva York, y todas son ciertas. Es una ciudad grande, cosmopolita, multicultural, sucia, moderna, animada, rápida, turística… Y sobre todo, increíble. Todas las cosas que vemos en el cine, y que pensamos que “eso sólo sale en las películas”, existe, y puede encontrarse allí. En una ciudad tan grande e idealizada, podemos encontrar todo, o casi todo lo imaginable. No hay más que buscarlo.
La sociedad americana es consumista, y no es de extrañar, teniendo en cuenta la gran variedad de productos disponibles. Las tiendas tienen todas más de dos pisos, incluso en las zonas más humildes. Entrar a las tiendas neoyorquinas es una verdadera odisea, ya que en su interior hay tantas cosas que no se sabe por dónde empezar. Son destacables, sobre todo, las tiendas de la quinta avenida, en la cual podemos encontrar un edificio entero dedicado a cada marca. En esta distinguida avenida, en la que se ven limusinas continuamente, las tiendas cuentan con seis plantas aproximadamente, al menos treinta empleados, sofás para la comodidad de los clientes, ascensores, baños y una trabajada decoración. ¿Cómo no comprar nada en un ambiente así? El gran problema es sobre todo, elegir una sola cosa. Hay tanta variedad, que marea. Tras encontrar algo que es de nuestro gusto (que no es difícil), siempre aparece algo más que también nos gusta. No es posible salir de las tiendas con una sola cosa.
Esto mismo puede aplicarse a cualquier comercio, pero sobre todo, a los de comida. Son prácticamente ilimitadas las opciones. En cada esquina es posible encontrar pequeños puestos de perritos calientes y comida para llevar. En todas las calles hay restaurantes, locales de comida rápida, y “delis”, pequeñas tiendas en las que se puede comprar comida. Hay miles de tipos de aperitivos y refrescos de todos los sabores. Los establecimientos que proporcionan todo tipo de bebidas calientes y repostería también pueden encontrarse cada dos por tres. Sobre todo abundan los Dunkin’ Donuts y los famosos Starbucks. Y es que los neoyorquinos viven pegados a sus vasos de café.
En esta enorme ciudad, el ritmo de vida es rápido. No hay tiempo para ir a casa y sentarse a comer, sino que lo mejor que puedes hacer es beberte un café de camino al trabajo, y si después tienes tiempo, comprarte algo de comida rápida para almorzar en algún descanso. Un ritmo de vida tan rápido, que la gente no sale a la calle simplemente para pasear, sino que sale para ir a algún sitio, y con prisa. Prisa por llegar a tiempo al trabajo, a una cita, a una fiesta… pero siempre prisa.
Lo bueno de la inmensidad de Nueva York, es el poder perderte entre la gente. Nadie llama la atención en esta urbe, ya que se ve de todo. Es tal la mezcla de estilos y culturas, que ya nadie se sorprende. Puedes llevar un florero en la cabeza, y tal vez te miren un poco al principio, pero tampoco se extrañarán demasiado. En Nueva York puede encontrarse gente muy curiosa, como policías que dirigen el tráfico bailando, mendigos que piden dinero a gritos, bailarines que se cuelan en el metro, artistas que pintan las aceras, turistas perdidos, excéntricos que anuncian el inminente fin del mundo, vendedores ambulantes, domadores de ratas… y nadie se sorprende de nada.
Si algo bueno tiene esta metrópoli, es lo amable y lo servicial de su gente. En todos los comercios te saludan y te preguntan cómo estás. Tampoco saldrás de ningún sitio sin que te deseen un buen día. Si te empujan sin querer, aunque sea un golpe mínimo, siempre te pedirán perdón. Incluso si eres tú el que tropieza con ellos, se excusan por estar en medio. Aún así, me atrevo a decir que es una cultura llena de contradicciones. A los 16 años se puede conducir un coche y alistarse en el ejército. A los 18 ya se puede fumar, votar, tener un arma y jugar a la lotería. Sin embargo, hasta los 21 no se puede ir a prisión, consumir alcohol, y ni pensar en entrar en las discotecas. Es sorprendente que con esta legislación no haya más accidentes y delitos de los que ya hay.
La imagen que casi todo el mundo tiene de Nueva York, es de una ciudad hermosa pero a la vez peligrosa. Nada más lejos de la realidad. Es hermosa, podría decir que tremendamente hermosa, pero sólo para aquellos a los que les gustan las grandes villas y los que se desenvuelvan bien en ellas. Y para nada peligrosa. Es un lugar transitado a todas horas, sus calles nunca están vacías por completo y por lo tanto la sensación de seguridad es mayor. Los coches de policía están por todas partes, garantizando la protección. Los barrios como Brooklyn o el Bronx, tampoco son lo que se dice. Hace unos años tal vez lo fueran, pero hoy en día, son barrios totalmente normales. Cierto es que en ellos residen la mayoría de inmigrantes, pero conviven tranquilamente y trabajan como ciudadanos no problemáticos. La única “medida” que debe tomarse, es tratar con respeto a la gente, ya que allí es mejor respetar la regla de “vive y deja vivir”. Mejor no molestar a nadie si no queremos ser molestados.
Me es imposible resumir todas mis impresiones sobre Nueva York en tan sólo unos párrafos. Pero no dudo al decir que, sus partes buenas superan a sus partes malas con creces. Es una ciudad liberal, abierta a todo el mundo, en el que existen oportunidades para todos si se buscan, y en el que nadie es rechazado.
miércoles, 6 de julio de 2011
Mi pequeña.
Dicen que los gatos son ariscos, independientes, interesados, y desagaradecidos. Pues no, los que dicen eso no tienen gato.
Porque ella no es así. Ella es un amor. Al llegar a casa se frota contra mis piernas, dándome la bienvenida. Es curiosa y juguetona, le encantan las visitas. Me encanta cuando se acurruca contra mi en el sofá, y cuando duerme en mis pies. Cuando está contenta se tumba boca arriba ronronea, y le gusta tomar el sol. Persigue reflejos y juega con culaquier cosita que se encuentre. Es genial cuando maúlla suavemente para que le haga un poco de caso.
La adoro.
Dedico este post a mi gata, que lleva ya muchos años conmigo, alegrándome cada vez que la veo.
Gracias. ♥
jueves, 30 de junio de 2011
What is fashion?
Un sombrero viejo, unas medias llamativas, una camiseta con carácter, unos tacones coquetos, unos labios besables, un bolso vintage, un vestido con vuelo, unos vaqueros desgastados...
Sea lo que sea, hazlo tuyo, aporta tu estilo.
Yo de momento, mañana me voy de rebajas :)
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